viernes, 28 de enero de 2011

MÁS ALLÁ DE LA VIDA (2010), de Clint Eastwood

Un don puede ser una maldición porque el sufrimiento de los demás hiere como las punzadas de la muerte. Volver del otro lado de la vida y querer contar la experiencia entre tanto farsante es tarea para quien sabe descubrir verdades. Tener la conciencia de la infelicidad por la ausencia del ser más querido es el prefacio para el equilibrio. Niños que asumen papeles de adultos. La muerte, al fondo. Aquí, el ahora.
Un hombre no quiere volver a ver esa eternidad con la que tiene contacto directo e inmediato. Una mujer ansía dejar testimonio de la sensación tenida al morir. Un niño alimenta el deseo de retener a un hermano muerto. El caos tiene un orden. Nada pasa por casualidad. Cosas que se dejan de decir y de las que nos damos cuenta cuando ya no hay nadie para oírlas. Cuando se tiene la respuesta, aún se abren más interrogantes. Cuando se tiene la certeza de que se está llegando al final del camino, un cineasta en su ancianidad nos muestra una película compuesta de esperanzas, de relaciones escapadas y de callejones sin salida que son una pálida introducción para las grandes avenidas. Hay mucha emoción vertida en esta historia de vida y de muerte y la seguridad de que sólo existen las segundas oportunidades para los que saben leer los acontecimientos en su momento y en su situación.
Más allá de la vida es una película de una corrección narrativa magistral. Todo se construye en acciones paralelas para hacer que el destino encaje las piezas con mortal precisión. Los personajes son creíbles y hay lágrimas rodando allí donde el aviso se hace cariño, donde lo imposible se torna salvación. Tampoco cabe ninguna duda de que está un peldaño por debajo de otras películas de Clint Eastwood al abordar un tema en el que, por naturaleza, nos mostramos escépticos. Y es que Eastwood no nos da ninguna contestación, más bien cree que ha llegado la hora de que un pintor del alma humana como él sienta la obligación de dibujar a unas cuantas en su estado más puro, es decir, después de la muerte.
Si se busca un poco, todo en la película es una mera sugerencia, un esbozo en el que, si se quiere, se puede profundizar. Huir del pasado para encarar el futuro es hacer verdad aquella frase de Lennon que decía que “la vida es lo que ocurre mientras se está ocupado haciendo otros planes”. El miedo agarrota las relaciones y, una vez más, sabemos que cuando alguien muere, no sólo pierde todo lo que tiene, sino también todo lo que puede llegar a tener. Dickens y su Cuento de Navidad; o su cambio de destinos por un parecido físico demasiado evidente en Historia de dos ciudades. El válido sacrificado. El que necesita protección tiene que tomar las riendas. Y el miedo, siempre paraliza. Eso suele ocurrir cuando la muerte pasa a nuestro lado y nos roza levemente con su capa negra y su mueca de horror. A un niño se le prohíbe en clase llevar una gorra que, para él, significa la compañía de su hermano muerto mientras a una chica árabe se le permite llevar la cabeza cubierta por sus creencias. Las contradicciones intrínsecas hacen que seamos vida pero también muerte. Y también, cómo no, las complejas relaciones entre padres e hijos condicionan futuros que se antojan demasiado imperfectos.
Así, no hay final pero sí muchos principios. El don que atormenta se transforma al final en la tranquilidad de unas manos que se estrechan sin temor y en la visión de un futuro largamente querido. La búsqueda interior encuentra consuelo en los brazos a los que se pertenece. El testimonio de la experiencia es un pretexto para encontrar el auténtico amor. Y, de nuevo boquiabiertos, Eastwood nos coloca tres segmentos de vida que no podemos dejar escapar. La muerte, al fondo. La vida, en primer plano.

11 comentarios:

dexter dijo...

Qué recortada, ni qué leches. Leyendo cosas como ésta, solo se me ocurre decir una cosa: qué viva el cine, qué viva Clint Eastwood, que viva César Bardés y qué viva la madre que los parió a los dos. No hace ni siquiera 24 horas que acabo de ver esta película y sigo procesando datos pero ya he podido extraer una primera lectura – nunca mejor dicho lo de lectura. Más allá … de la película me quedo con un mensaje digamos extracinematográfico. Si Gran Torino fue hace unos años una especie de regalo de despedida para todos aquellos que admiraron a Harry Callahan, al Clint más duro,violento y justiciero, Hereafter lo es para los admiradores del otro Clint, todos aquellos que nos hemos reconciliado con el director a partir de películas cómo ésta - me incluyo ahí- y hemos descubierto que detrás del tipo éste de cara de palo y poncho gastado, también había un contador de historias que sabía transmitir emociones.
Más acá de la película, no sé si el termino “corrección” es en este caso peyorativo, vamos, que como eres tan barroco, no sé si no has querido decir que la peli te ha dejado a medias. Para mí, lo dicho anteriormente supera cualquier carencia que pueda tener el film, y que de hecho tiene. Y que la película está un peldaño por debajo del mejor Clint es evidente, pero eso también quiere decir que está muchos peldaños más arriba del 90 % del cine que se hace actualmente. Voy leyendo por ahí comentarios y críticas de que Clint está acabado, que chochea, que se retire ya, por favor. Gilipolleces. Está claro que al hombre no se le ha olvidado rodar de un día para otro y que el Alzheimer no se ha instalado en su vida todavía; la película en ese sentido es apabullante. Hay detalles de gran director, yo destacaría la presentación de los personajes me parece magistral (la conversación en la habitación del hotel entre Cecil de France y su amante, la visita del griego a casa de Damon, la sesión fotográfica con los niños). El principal pero se lo pongo al guión que no me parece del todo efectivo a la hora de engarzar las 3 historias que se nos presentan, además de que el final no me gusta demasiado. Había leído que Hereafter era un cruce imposible entre Ghost y Babel. Pero tengo que decir que Arriaga le gana la partida a Peter Morgan en este envite; sabe profundizar más en las emociones de los personajes y enlaza mejor todas las tramas. Y ya vale de momento, que sigo a lo mío y procesando.

César Bardés dijo...

El término "corrección" tampoco es peyorativo. En absoluto. Y no me dejó tampoco la película a medias. Para nada. Yo no fui esperando ver una de suspense con muertos que se aparecen ni nada de eso y me ratifico en que es una película que habla mucho más de la vida que de la muerte que es, en el fondo, lo que he querido decir con el artículo. Cierto es lo de la presentación de los personajes. Y el final para mí es muy adecuado, lo que pasa es que, una vez más, no es el que esperas. El encuentro entre dos almas que se comprenden también es el cielo o, al menos, eso es lo que parece querer decir este viejo chocho. Creo que los personajes están perfectamente perfilados y también creo que hay una historia que Eastwood prefiere por encima de las demás y es la del niño, una historia que, por momentos es sobrecogedora, terrible, muy angustiosa. Se me saltaban las lágrimas y no es ninguna tontería. A mí me parece una película perfecta. Por poner un pero, te diré que se me queda más desflecada la historia de la periodista, sobre todo en lo referente a su situación sentimental. Magistrla también es toda esa historia de amor que no llega a ser historia, ni tampoco amor entre Matt Damon y Bryce Dallas Howard. Eastwood es fantástico y que se vayan al más allá de la muerte los que dicen que esta película es aburrida, que no merece la pena, que no hay ningún susto y que el viejo chochea.

dexter dijo...

A mí támbién es la del niño la historia que más me atrapa y no me extraña que se te escapara la lagrimilla porque aparte de que eres un blando es la que más carga emocional implica - la secuencia del metro es, es, es cojonuda, vaya. Y también de acuerdo con que la historia que más coja se me queda es la de la De France, aunque claro sin ella no hay tsunami. Mucho mejor dibujado el personaje de Damon y su incapacidad de amar y relacionarse a través del personaje Dallas Bryce Howard (hombre yo hubiese puesto a otra actriz que esta tipa me puso un poco nervioso). Con respecto a Damon y la última escena haría un spoiler pero alguno me cortaría los huevecines, supongo.

César Bardés dijo...

La secuencia del metro es maestra, ya lo creo. Todo el mundo en lo que se fija es en el tsunami y tampoco me parece una maravilla de efecto especial porque si te fijas en las figuras corriendo cantan un poco. Bien es cierto que la Dallas Howard no es que sea maravillosa, pero yo creo que tampoco necesita a una actriz muy experimentada para salir huyendo. Quiere que haya algo de química entre ellos y lo consigue en la escena de la cata. En cuanto a la última escena, es cierto que está abierta a múltiples interpretaciones. La mía es la de encontrar el más allá en el más acá en una unión que ni siquiera la muerte puede romper. Entre otras cosas porque él no ve muerte, ve vida.

Carpet dijo...

Aysss. que gusto leeros...apetece hasta ver la peli y todo.
De Bryce no digo nada porque lo mismo s padre se enfada y le da por hacer otra peli.
Y lo de que el viejo chochea o ha perdido el nivel...¿cuantas veces lo hemos visto/leido?...
De Billy Wilder, algún listo lo empezó a decir tras "Besame, tonto" y fijate lo que hizo despues.
De Huston tras "evasion o victoria" y "Annie" dijeron que estaba acabado y luego vinieron los reconocimientos por "El honor de los Prizzi", y aun quedaba "Dublineses".
Se criticó mucho "El gran combate" o "Siete mujeres" diciendo que Ford ya no era lo que era y son películas mágníficas..
Incluso a Woody le llevan entrerrando desde hace años. Por no hablar de Marty que desde "Casino" no recibió otra cosa que palos hasta "Infiltrados" y aun esta sin reconocimiento unánime.

No va a ser cosa sólo de los españoles eso de ponerse a apedrear al que está ariiba, mucho más si los que intentan hacer algo parecido saben que nunca llegarán a los niveles del maestro.

Abrazos

dexter dijo...

Bueno, trataré de no ser críptico y a la vez no hay spolier, uff, con lo palurdo que soy yo a veces no sé. No creo que tenga mayor importancia, pero cuando digo que no me gusta el final, no me refiero a que me desagrade el desenlace que por otra parte se ve venir (en el primer encuentro entre Damon y el personaje con quien comparte la escena final). Hemos quedado antes en que se subraya el caracter asocial de Damon y su incapacidad de amar por tener el don que tiene. Y hacia el final hay un detalle, en forma de flash, que incide en lo contrario y que me molesta porque creo que es subrayar algo que ya se ve o se intuye. Estooo ¿alguien se ha conseguido enterar de algo?

César Bardés dijo...

Yo creo que su incapacidad de amar no lo es tanto. Lo que hay es una incapacidad latente de que le amen a él porque, seamos sinceros, ¿a cuántas chicas atraería su don? Yo es que me lo he parado a pensar. Es por eso que yo creo que Eastwood incide en la unión de almas en la vida y no en la muerte. Es más. Él ya no siente nada cuando las manos se entrecruzan y no ve nada más que el auténtico presente. Y ya no digo más porque me estoy pasando.
En cuanto a los directores que que han sido enterrados...pues sí, todos los grnades acabaron vapuleados por la crítica y por el público. Recordemos que "Siete mujeres" fue un gra fracaso, , que "Aquí un amigo" fue pisoteada sin piedad, que "El factor humano" fue masacrada. Digamos que cuando ya se pasa de una edad parece que lo suyo es decir que se está chochco y que no valen para nada. De los grandes clásicos, que yo recuerdwe ahora mismo sólo tres acabaron recibiendo honores. Uno fue John Huston, en efecto. Otro fue George Cukor con "Ricas y famosas" y aún así llevaban varios años dándole palos. Y otro fue Joe Mankiewicz con "La huella" aunque no sé si este ejemplo es válido porque él, sencillamente, se retiró del cine y no quiso hacer más a pesar de que aún vivió unos cuantos años.
Da gusto charlar de cine con vosotros, la verdad.

César Bardés dijo...

Perdón por las faltas de mecanografía. Es que el teclado me va con un cierto retraso y realmente no veo lo que escribo.

Carpet dijo...

A ver, animado por vuestros comentarios me fui ayer a ver la nueva del viejo chocho de Clint. Cuidado con leerme porque intento no contar pero creo que se me va la mano y digo de más.Evidentemente no está para jubilarse, ni mucho menos, tiene muchas cosas para contar y las cuenta muy bien, con momento magníficos que habéis comentado
Ddestacaría que el mensaje último de Eastwood es la soledad ante la cercanía de la muerte. Los que han estado cerca, los que la han sufrido o los que tienen el don de acercarse a ella, están profundamente solos y sólo pueden entenderse con otros como ellos que han experimentado de alguna manera esa cercanía. Hace poco leí que la sociedad moderna exigía un levantamiento prematuro del luto, en el sentido que todo nos empuja a rehacernos lo antes posible de la pérdida del ser querido, de continuar, de vivir. Incluso en el estatuto de trabajadores en España no dan más de dos días de permiso por la muerte de un familiar de grado 1 (padres, hijos, hermanos, cónyuges). En 2 días tienes que estar dispuesto a currar como antes del suceso.
Eastwood nos cuenta que es imposible, que la muerte nos invade, nos paraliza y nos monopoliza, nos obliga a revivir y a pervivir en esa tragedia, agravando esto con la incomprensión de los que nos rodean, condescendientes al principio pero finalmente impacientes al comprobar que no estamos dispuestos (todavía) a reintegrarnos en el mundo de los vivos. Sólo cuando encontramos a alguien que realmente comparta (porque conoce) nuestro dolor estaremos dando el paso para volver a tener “una vida normal”.
Otra cosa es comentar como me parece de buena la película y yo, sinceramente, le encuentro algunos defectos. No es cosa de que pensase encontrarme una de monstruos o sustos, eso es evidente, pero si esperé encontrarme algo más de emoción y salvo en algunos momentos de la historia del niño creo que la película le ha quedado al bueno de Clint bastante cercana al frio.
Tal vez al estar dividida en historias paralelas nos cueste más empatizar con los personajes. Si lo conseguimos de alguna manera es con el niño es porque sus sentimientos nos resultan cercanos, es mucho más fácil conectar con alguien que ha perdido a un ser querido, cuestión que en mayor o menor medida nos resulta muy reconocible desgraciadamente, que hacerlo con alguien que ha estado en el umbral de la muerte o con alguien que puede contactar con otra dimensión. Así pues, la frialdad deviene de la falta de cercanía de lo que nos cuenta, comprendemos la soledad de Damon porque no encuentra a alguien que le comprenda (eso también nos resulta reconocible) y Eastwood lo dibuja de forma perfecta, 2 ó 3 momentos aislados, su cena solitaria, la clase de cocina tras la escapada de Bryce Dallas, su poco interés por los problemas laborales de su fábrica. El problema es que eso se nos da a tajadas, no hay una exposición continua de su historia y si esta ya nos resulta algo ajena termina por convertirse en demasiado lenta. Lo mismo ocurre con la historia de la periodista, también perfectamente expresada, algo menos en cuanto a la relación sentimental, pero si en su búsqueda por vaciarse de la carga dramática de su experiencia. Una vez más el recurso a los cortometrajes para dibujar su historia nos aleja de su interés. Como digo, la historia del niño es la única en la que entramos en todo momento, con la que nos identificamos y nos emocionamos y yo no creo que sea a la que trata con un cariño especial sino que es también con la que Eastwood sabe bien a qué juega, puesto que es una experiencia que para él también es reconocible.

lo siento, pero sigue…

Carpet dijo...

El final no es decepcionante, tal y como yo lo veo, puesto que como expuse creo que nos habla de que uno es capaz de rehacer su vida cuando encuentra a alguien que verdaderamente le comprenda en su duelo. Otra cosa es precisamente ese, me sumo a la protesta de Dex, innecesario flash cercano al final. Innecesario por redundante o peor aun por todo lo contrario, por querer contarnos que el que hasta ahora era capaz de ver más allá de la vida, ahora ha transformado sus poderes y es capaz de ver más acá en la vida y tomar sus decisiones en consecuencia. Sin embargo, me gusta mucho como está rodada, una supuesta mirada subjetiva de un Damon dubitativo y ese final con grúa para alejarse y mostrarnos a los personajes integrados entre el resto de la ciudad.
Mi nota estaría en el notable bajo. Y espero que pase esta moda de contar las cosas con historias paralelas, cruzadas o perpendiculares. Me parece que es una idiotez, en una gran parte de los casos, y en este caso voy contra los guionistas que intentan abarcar todo el espectro de posibilidades de un tema para que el espectador (inclúyase también el lector, que también se ha puesto de moda en literatura) tenga un abanico de momentos para comprender bien de lo que trata. ¿Acaso para hablar de ambición es necesario desfragmentar en 5 historias con un el elemento común o basta ver “Eva al desnudo”?
Mi humilde pero larga opinión. No es barroca, si acaso algo renacentista…que viene casi al pelo.

César Bardés dijo...

Hay muchas cosas de las que dices con las que estamos básicamente de acuerdo, Carpet. Totalmente de acuerdo en tu visión de la película, en cómo se llega a lo que quiere decir el bueno de Clint y demás. Tan sólo un par de matices. El calificativo de "aburrida" es totalmente aceptable pero viene dado porque precisamente es un tema que nos es bastante ajeno y ése es el principal problema de la película. La cosa no es que empaticemos con los personajes o no porque esté contado en historias paralelas (y, como tal, no creo que eso sea un defecto si las piezas encajan con soltura, como yo creo que éste es el caso) sino porque el tema nos pilla muy lejano. Yo no creo que haya un tipo que puede ver el más allá. Tampoco creo que el más allá sea una simple exposición de almas. Y es más, estoy convencido de que Eastwood no quiere hablarnos de eso sino del más acá. Tampoco creo que a Damon le hayan cambiado los poderes, sino que tiene la seguridad de que por fin se va a unir con alguien que no va a salir huyendo porque sabe lo que se siente y el miedo que se pasa y lo que ocurre en el más allá. Yo creo que la historia del niño es l más cercana a Eastwood porque sigue con esa obsesión presente en su obra de dar una especial importancia a las relaciones de los padres con los hijos y a qué lejanos nos hallamos unos de otros por las razones que sean. Efectivamente creo que Damon pasa a ser un tipo que es capaz de tomar decisiones inmediatas pero por el mero hecho de que tiene alguien con quien las va a compartir y eso no es ninguna tontería. ¿Acaso no le pasa algo parecido a nuestro agraciado y favorito William Munny y su mujer? ¿No le cambia también el "don" o, en este caso, el "defecto"?
Yo pondría un notable a la película y es que me ratifico en lo que digo del artículo, su correción narrativa es magistral y al viejo Eastwood le gusta engañar porque comienza con un tsunami tremendo, con unas secuencias espectaculares y demás y mucha gente se forma falsas expectativas a partir de ese suceso. La catástrofe natural está dentro de nosotros, dentro de nuestras vidas, muy lejos de nuestras muertes por mucho que una forme parte de la otra.
Excepcional análisis, Carpet, muy bueno. Abrazos.