martes, 21 de junio de 2011

BLADE RUNNER (1982), de Ridley Scott

“Yo he visto cosas que no creeríais…He visto naves en llamas cerca de Orión. He visto brillar rayos C más allá de la puerta de Tannhäuser…Todos esos momentos se perderán…como lágrimas en la lluvia…Es hora de morir”.

¿De dónde vengo? Vengo de la mente loca de un creador que es más mediocre que yo. Un Dios que nunca tuvo respuestas para mí y que sólo se preocupó de ponerme una fecha de caducidad que ignoro. Es toda una experiencia vivir con miedo ¿verdad? Es lo que tiene ser perfecto, que no se puede soportar morir. El mundo es una absurda sucesión de basura, de agua ácida caída del cielo, de animales desaparecidos y replicados, de comida para un momento, de aparatos que deberían ser más perfectos en una época en la que se han fabricado robots perfectos, sintéticos, de piel, emociones y sentimientos. ¿De dónde vengo? Tal vez vengo de la muerte.
¿Hacia dónde voy? Voy a encontrarme con el destino. Ese mismo que ha ideado para mí el loco creador que no pudo prever que yo quisiera vivir. La lucha en los tejados es el escenario perfecto para un espíritu que vuela y que, de alguna manera, también se vuelve eterno en su caducidad cibernética. Todo lo que se puede hacer es quedarse sentado y asistir al cese del funcionamiento. A mi alrededor, parece que los edificios se empeñan en encajar como piezas apretadas de un rompecabezas sucio con luces de neón. Estoy cansado. Me duele la mano. La lluvia empapa mi conciencia porque matar ha sido todo mi camino. Y ese Dios sin respuestas, que se refugia en las alturas, que juega al ajedrez y que mira sin actuar, no ha hallado una solución a la muerte. En el fondo, puede que sólo sea un maldito demente en un laboratorio.
¿Cuánto tiempo me queda? No lo sé. Tampoco quiero saberlo. La muerte ha sido mi profesión y tengo la vista nublada porque las gotas caen queriendo cegar mi comprensión. En el fondo, cuando vimos que los animales desaparecían y que no volverían a pisar la Tierra, comenzamos a replicarlos, a construir copias perfectas para sustituirlos. Ahora, hemos fabricado hombres. Estamos a punto de desaparecer, engullidos por una densidad atronadora de fuego, de permanente oscuridad, de ultracivilización, de propaganda acosadora, de soledad en medio de un mundo superpoblado. ¿Cuánto tiempo me queda? ¿Y a quién le importa eso?
Soy Rick Deckard, misión terminada. El sentimiento perdura. El profeta me deja ir. Matar ya no es mi profesión. Ahora es vivir. Sin preguntas. Sólo el instante. Sólo ella. La creación perfecta de un Dios imperfecto. Sale el sol. Hay un mañana. Y mientras dure, será mi destino.

12 comentarios:

Carpet dijo...

Yo vi "Blade Runner" al final de mi adolescencia. Aun no era del todo consciente de mi cinefilia, sólo era un chaval que disfrutaba de lo lindo viendo películas y con un gusto, digamos que extraño para el general de los amigos de mi grupo. Yo me reía mucho como ellos con el primer "Porki´s", pero sin embargo no soportaba las secuelas que ellos tanto festejaban. Me encandilaba un tipo llamado Truffaut que el resto no sabía ni que existía, etc. Es decir que era un tipo algo rarito.
En esta que uno de mis amigos propuso ir a ver una peli tipo "La guerra de las galaxias"...(???)...y allá que nos fuimos a los cines Princesa a ver "Blade Runner"....salí del cine maravillado y mis amigos aburridísimos.
Hay muchas cosas buenas en la película, y aunque yo no he leído el libro, intuyo que alguna de ellas debe venir del relato original.
La historia de los replicantes y su búsqueda del creador para pedirle un poco más de tiempo de vida es un reflejo absoluto de la de los hombres y su ambición por la inmortalidad, de llegar a Dios y vivir para siempre. Esa dualidad a mi me pareció hermosa. Tanto más cuanto que es un hombre (¿lo es?) el encargado de acortar como un agente externo, como una enfermedad, como un virus, la vida de esos seres que aspiran a ser inmortales. ¿Y por qué? Porque en la búsqueda de más tiempo han cometido crímenes aspirando llegar a Dios, se merecen un castigo, merecen morir y ser desterrados del paraíso.
A mí la película, a historia de los replicantes me pareció un relato bíblico.
Otra de las cosas que me encantó fue la ambientación, esa lluvia incesante, esa oscuridad, esa negrura. Porque era también una película de cine negro con detective de vida gastada que acepta con desgana una misión que le horroriza pero que tiene que llevar a cabo con profesionalidad y diligencia. El es un tipo que sabe hacer su trabajo, es el mejor, aunque no le guste lo que hace y aunque comprenda y hasta, quizá en el fondo, apruebe los actos de aquellos que debe eliminar. Y repito que Harrison Ford le da a su personaje un recorrido grandioso, porque es un personaje en la línea de Marlowe pero sin la tabla de salvación de su cinismo. Deckard ya no se ríe de nada. Además creo que Ford es un actor estupendo que se vuelve magnífico cuando tiene que demostrar miedo y Deckard pasa miedo, el también teme a la muerte.
Y la escena final es espectacular, no cabe duda, pero hay alguna más que no se queda muy atrás, el primer encuentro con Rachel en ese salón enorme y casi vacío, recargado pero inhumano, con el búho volando de un extremo a otro de la sala. Las calles repletas de gente variopinta, extraña y aislada, no hay familias, no hay parejas y si las hay parecen resultado de un acuerdo económico y no del amor, El amor, la amistad, el cariño, están desterrado de ese futuro, los únicos que lo demuestran son los propios replicantes, incluso J.F. Sebastian vive tan solo que construyó unos pequeños androides para que le saludasen cuando llegaba a casa.
Ufff….llevo media mañana para escribir este rollo, interrumpido casi de continuo por cuestiones laborales. Lo dejo aquí y vuelvo luego si me es posible.

César Bardés dijo...

Por supuesto que el relato es bíblico y que los replicantes no son más que un reflejo, aún más perfecto que el original, de nuestras propias inquetudes como hombres. Creo también como tú, que es más un relato de cine negro que una película de ciencia-ficción (y estoy hablando de la versión que más me gusta que es la que se estrenó en los cines, lo que luego ha hecho Ridley Scott es de tener un rostro como un piano con versiones, reversiones y contraversiones). Para apoyar ese hecho aparece una voz en off que viene directamente de las mismas entrañas del relato negro. Es cierto que no hay cinismo en Deckard, hay decepción porque se ahoga en la imposibilidad absoluta de ser feliz en un mundo así. La sala donde hace el "Boyd-Kampf" a Rachel (por cierto, a la tierna edad de dieciséis añitos Sean Young me pareció lo más bonito que había visto) es casi una mansión patricia romana que está sacudida por la oscuridad. El sol luce tímidamente en la película, escondido entre la contaminación. Es verdad que es una película que luce una ausencia extraordinaria de sentimientos, incluso cuando Deckard va a ver a Brian, viejo amigo y jefe, lo que se encuentra es un chantaje en toda regla para que vuelva a trabajar. Y el final es espectacular no por ese sol limpio y falsamente esperanzador, sino porque, como tú bien dices, no se sabe muy bien la caducidad de ninguno de los dos y aún así, prefieren vivir lo que les queda a ahogarse en esa ratonera de ciudad, pura agua, pura sobrexplotación urbanística, puro anuncio que intenta meterse en la toda la falta de luz. Es un mundo deshumanizado porque a Tyrell, el Dios de la biomecánica, se le ocurrió un día hacer una réplica exacta de un hombre. No son los replicantes los que quieren ser humanos, son los humanos los que, poco a poco, se van volviendo replicantes.
Deckard siente miedo, sin duda. Hace su trabajo porque no le queda más remedio y no se siente mejor al pensar que lo que está matando son seres cibernéticos de carne y hueso. Cree también que son personas que merecen vivir el tiempo que les es concedido. El lenguaje de Gaz (estupendo y enigmático Edward James Olmos) es una jerga de todos los países, profecía de la globalización y sabe anticiparse a todo a través de pensamientos reflejados en figuritas de papel que indican el siguiente paso. Y el siguiente paso es vivir.
Yo no creo, aunque es muy interesante que la sospecha planee, que Deckard sea un replicante. Más que nada porque en ningún momento posee una excesiva fuerza. Cada vez que se encuentra con uno de ellos, previamente, recibe unos cuantos buenos golpes. Creo que es la clave para construir el paralelismo humano y replicante y el dolor físico que siente, no lo siente Roy Batty y ahí está esa soberbia escena en que Deckard se estira los dedos rotos con alaridos de dolor mientras Roy se mete un clavo por la palma de la mano para reanimarse y prolongar, unos minutos más, su caducidad.
Las obras maestras tienen la virtud de ofrecer tantas lecturas que darían para libros enteros y no para las insuficientes líneas de un blog.
Gran comentario, Carpet.

dexter dijo...

Bueno, yo ya sé que el problema es mío y solo mío al no ser capaz de ver nada en una peli que todo dios pone por las nubes. Yo no vi la peli en cine - no sé si eso me exime de algo-, el caso es que cuando la vi años después tampoco era consciente del todo de mi cinefilia, como dice Carpet. Lo cierto es que tampoco buscaba la peli de ciencia ficción palomitera que buscaban los amigos de Carpet, buscaba algo más - esa misma ansiedad que me hizo tragarme truños del calibre de "Dune". Lo cierto también es que acabé la peli desconcertado y aburrido como los colegas de Carpet. Y he acabado igual al final de las 4 ó 5 oportunidades que le he dado, por aquello de ser un clásico y del pudor ese que nos entra cuando vemos que una peli así no nos entra ni a la de tres.
A mí que queréis qué os diga, me parece una peli aburrida en su desarollo, demasiado recargada para la historia que cuenta que si te fijas es de lo más simple, desfasada, aunque de eso no tiene la culpa. Y yo creo que para ser cine negro le falta algo de ironía. Por Dios, nunca he visto a Harrison más soso y menos cachondo, si hasta en "Unico testigo" se permite un par de chistes.

Y luego lo de las frasecitas, a mi lo de las lagrimas en la lluvia y todo eso, con perdón de ustedes, siempre me ha parecido una horterada. Nada, me voy a fustigarme con el látigo y a rezar 50 padresnuestros y otras tantas avemarías al rincón.

Carpet dijo...

Bueno Dex, de películas aparentemente sublimes que a mi no me entran ni a la de atras, puedo darte mas de mil ejemplos, asi que tampoco es para castigarse tanto...amos hasta soy capaz de ver humor poco elaborado en "Stalag 17", fijate.

Es verdad que la peli es de lento desarrollo, era casi marca de la casa en Scott, "Los duelistas", "Black Rain" o incluso "Alien" (recordemos que hasta que la berenjena sale de John Hurt han pasado su buenos 30 minutos), no son una descarrilada sucesión de acontecimientos. Y de hecho la exigencia estética de Ridley le obliga a enseñarnos mucho el escenario, las siluetas iluminadas en distintos momentos, planos largos y cortos enlazados, que impiden un desarrollo más rapido de las escenas...es su tempo.
Yo si veo cine negro, a pesar de la ausencia de cinismo que caracteriza a algún detective clásico, pero tampoco lo hay salvo en el personaje de Spacey en "L.A Confidential" por ejemplo y yo creo que es cine negro.
En cuanto a Ford, para mi es uno de sus mejores papeles, muy actor, mucho...aunque no haga gracietas...incluso parece Sean Penn, sin embargo a Harrison nunca le darán el oscar.

Abrazos

Carpet dijo...

Y una cosa más....en cuanto a lo de las frases horteras....¿Lo dice quien admira esa de : "Nadie ni siquiera la lluvia tiene las manos tan pequeñas"?.

Aissss

César Bardés dijo...

Hombre, Dex, lo que tú ves como defecto, yo lo veo como una virtud. Precisamente hablaba con Carpet de las narices tremendas que Harrison Ford le echa al papel al encarnar a un perdedor, a un tipo asustado, que recibe por todos los lados y que está en las antípodas de sus Indiana Jones y Han Solo y sale más que airoso del envite. En todo caso, no añadiré más leña al fuego de tu penitencia salvo en una cosa que me choca y es en lo que parece ser que delimitas con reglas inamovibles denominándolo "género negro". Yo también caí en esa trampa y la experiencia me hizo ver que, de todos los géneros posibles, el que más variantes ha admitido y el que es más difícil de delimitar precisamente es el género negro. Dices que la ausencia de ironía hace que no pienses que sea de ese género. Tampoco hay ninguna ironía en "Con las horas contadas", por ejemplo. O en "Al rojo vivo"...uf, cuidado, César, quizá "Al rojo vivo" no lo podamos meter en el género negro...¿o sí?
En todo caso, creo que, si decides conceder una última oportunidad a la película, deberías cambiar el enfoque. No creo precisamente que el tema de Dios esté desfasado y que se plantee como una parábola cibernética. Y no precisamente porque sea creyente o no. Más desfasado puede estar el tema de "Yo confieso"...¿o es que nos creemos de verdad que los curas no contarían un secreto de confesión aún a riesgo de ser condenados por asesinato?
En cuanto a las frases...todavía no he oído a nadie decir que la frase más cursi de la historia del cine está en "Casablanca" (bueno, sí, a una persona) cuando dicen aquello de "¿Eso que oigo son cañonazos o son los latidos de mi corazón?" y no por eso hay que pensar que "Casablanca" sea una mala película.
Además creo que la lentitud a la que haces referencia, que es cierta...un momento, un momento...¿Lo dices tú? ¿Precisamente tú? ¿El mismo al que le encanta..."La conversación"?...
Bueno, hale, deja de darte con el cilicio y admite tus pecados. Estás en el camino de la salvación, mi querido Nexus 6.

dexter dijo...

Como veo que procede,y además me precio de buen aragonés,REPLICO. Fíjate que no hablé de peli lenta,sino aburrida.si pasar,pasan muchas cosas en realidad,solo que a mí no me interesan. En "La conversación" consigo meterme en la paranoia de Hackman al mismo tiempo y ritmo que él,aquí no puedo. Al desfase al que yo me refería,Césas,es al técnico y no al temático. En cualquier caso,a mí me da la sensación de ser una peli algo pagada de sí misma,de ésas que nacen con la vocación de clásico instantáneo y que esta pelín sobrevalorada. Y fíjate que te lo dice uno al que le gusta "Duelo al sol" Espero que en el conversacines de esta noche haya alguno de mi cuerda para que estas cuestiones puedan ser debatidas con justeza.

dexter dijo...

En cuanto a la ironía, considero que la presencia de Danny De Vito en el reparto de "LA Confidenuial"es por si sola una ironía. Y la relación de Cagney con la madre en "Al rojo vivo" roza por momentos la caricatura. Ah, y el poema de TS Eliot de la lluvia y las manos pequeñas en la voz de Barbra Hersey suena a música celestial.

César Bardés dijo...

En cuanto al plano técnico creo que "Blade Runner" está en la misma clave que lo está "Alien". Su puesta en escena es muy barroca, oscura, con juegos continuos de luces, de iluminación complicada. En todo caso, ojo, y perdona si te has sentido acosado que para nada era mi intención. Lo lógico es argumentar con lo que no se está de acuerdo. Yo lo he hecho y tú lo estás haciendo. Yo sí consigo, por otro lado, meterme en la desesperanza, no sólo del Nexus, sino también de Deckard en mundo que es absolutamente solitario a pesar de su evidente superpoblación y sobrexplotación. En cuanto a la ironía, yo veo muchísimo más irónico a Spacey en "L.A. Confidential" que a Danny de Vito. Como no creo que precisamente sea "irónico" la palabra que mejor definiría la relación entre Cagney y su madre. Tampoco aprecio ironía en películas como "Sin conciencia", o en "Atraco perfecto". El fuerte de Kubrick no era precisamente la ironía. En cuanto al Conversacines no tengo ni idea de quién va a asistir pero seguro que habrá puntos de vista para todos los gustos.
Disculpas si ha habido fallo, en todo caso, no premeditado y sin fecha de caducidad.

dexter dijo...

Por Dios, Bardés, no me he sentido molesto en ningún momento. Da gusto que a uno le acosen así, con esa elegancia y sin que se pierdan las formas como lágrimas en la lluvia. Por cierto, acabo de comprobar que tengo algo olvidada "Al rojo vivo" y le debo un revisionado.

Carpet dijo...

Pues de todo lo que dice Dex, hay una cosa en la que no es que no sólo no estoy de acuerdo sino que me atrevo adecir que está equivocado. Admito aunque yo no lo sineta que la peli puede ser aburrida para algunos, que las frases le suenen a grandilocuentes y vacuas, que Ford le parezca soso...etc. En lo que creo que te equivocas de medio a medio, amigo mio, es en decir que la peli es de esas que nacen con vocación de clásico.
No dudo que Scott es y era un tipo al que le gusta meter hasta con calzador una estética diferente y que en ocasiones se adorna hasta lo indecible (creo no obstante que tanto aquí como en "Alien" acierta con la escenografia y revoluciona los escenarios clásicos de la ciencia ficción). Sin embargo, yo también recuerdo como ha dicho Wolf que las críticas fueron bastante inmisericordes con esta película, que yo la vi en los cines Princesa porque su paso por las salas de estreno no fue muy largo. De hecho aunque ahora se considere un clásico moderno, durante mucho tiempo fue más una peli de culto ( nada que ver con la cultura del público que la disfruta, claro está) ya que era reverenciada por una minoria en contra de la opinión mayoritaria.

Con "Blade Runner" ha sucedido mucho lo de los conversos que han elevado a los altares una película que antes ridiculizaron, apuntandose al carro del listillo y la modernidad. Por eso creo que te equivocas en lo que comentas, Scott, antes al menos, no buscaba epatar o convertirse en un nuevo clásico, a diferencia de lo que hace en la actualidad, donde mide todo al detalle para que su película sea la más grande jamás filmada. Y lo que consigue las más de las veces es colar gato por liebre. Por eso muchos nos preguntamos si fue este mismo Scott el que nos dio aquellas liebres del principio de su carrera cuando sólo nos contaba nuevas historias de un modo nuevo.

Abrazos.

César Bardés dijo...

Da gusto tener contertulios así. Los dos. Fantásticos. Argumentativos. Convincentes. En todo caso, estoy de acuerdo con Carpet, no nació con vocación de clásico por las razones que él mismo expone. Es increíble cómo todo el mundo dice que le encantó y se puso a caldo. En todo caso, chicos, no tengo nada que añadir porque ante tales argumentaciones, más vale que uno calle porque son de hierro.