viernes, 3 de febrero de 2012

ALBERT NOBBS (2011), de Rodrigo García

La vida golpea con demasiada dureza. No hay piedad para el miserable y eso lleva a tomar soluciones drásticas que requieren el empuje y la consideración de un hombre. No importa estar oculta tras una servilleta de camarero. La mirada es pura impasibilidad. Un mueble más con carne y ojos. Sólo en la intimidad de la habitación existe la debilidad del dinero. Ni siquiera a solas se vuelve a ser mujer. Eso está reservado para los sentimientos que no traspasan la piel. El afán de progresar manda. El sexo es algo que se puede esconder y olvidar.
Lo malo de todo el asunto es que nada es muy creíble. El segmento de vida que se describe carece de planteamiento y todo es nudo. La tragedia se masca y la lógica se arrincona. Sencillamente porque la mujer que prefirió pasar por hombre no quiere volver a ser mujer. Quiere prosperar bajo su apariencia masculina. Con alguien a quien cuidar. Con una tienda con la que sueña. Con una existencia que parece inalcanzable.
Detrás está una actriz de la enorme categoría de Glenn Close. Ella no sólo interpreta, sino que también produce y escribe y sabe que tiene entre manos un material que es perfecto para su lucimiento. El problema está en que se nota en demasía cómo giran los engranajes de su actuación y el resultado es una extraña combinación de momentos brillantes con fingimientos que se tornan impostados. Su mirada en el vacío es el desconsuelo. Sus movimientos al andar son encantadoramente femeninos. Su escasa envergadura contrasta notoriamente con el estupendo trabajo de Janet McTeer, mucho más creíble en su papel aunque ayudada por un físico que se presta a ello. Vivir la vida de otro no es fácil. Sobre todo si el discurrir se basa en las apariencias.
La historia, por otro lado, es una indecisión casi anecdótica. A nadie le importa mucho qué es lo que va a pasar y parece que eso tampoco es un obstáculo para un argumento que toma la apariencia de un drama dickensiano para luego dirigirse hacia una tragedia basada en el equívoco. Nada queda del sacrificio. Sólo la espera, dulce y callada. Las sábanas se vuelven testigos. La miseria se vuelve evidente.
Rodrigo García dirige con oficio y con poca convicción y tiene puntos de apoyo importantes en unos secundarios eficaces y concienzudos como Brendan Gleeson, espectador de una serie de acontecimientos que se precipitan hacia una brutal sinceridad o como Pauline Collins, baja estofa de burguesía adinerada que no duda en aprovecharse de todos y de todo parapetándose tras una moral tan falsa como su intención. Sólo la opresión de la misma vida es capaz de aplastar sin conmiseración a los que buscan un lugar bajo un sol que no existe.
Tal vez la juventud sea un pecado que tardamos mucho en saldar. En ella se dan los impulsos y los errores que se presentan más tarde como irreparables. La sensación de libertad de unas mujeres que viven como hombres es tan irresistible que se dejan huellas en la arena. Las apariencias pueden llegar a ser muy fuertes pero no tanto como para apoyar toda la vida en ellas. El sexo es un escondite temporal que probaron con suerte variada Jack Lemmon y Tony Curtis en Con faldas y a lo loco; Dustin Hoffman en Tootsie; José Luis López Vázquez en Mi querida señorita y, mucho más cercana a ésta, Barbra Streisand en Yentl. Algunas veces la equivocación es la terquedad. Es vivir sin ser. Es ser nada con tal de ser algo. Y entonces es cuando el fantasma de la humillación se hace presente, acechando bajo los adoquines de una ciudad que lucha por sobrevivir. Si no hay dinero, todo es posible. Incluso vivir con un sexo prestado. Y en esta película no hay suficiente altura como para maravillarse. Hay una actriz que quiso hacer un gran papel y se queda en una gran mentira. Todo por no mirarse debajo de las faldas. 

9 comentarios:

Carpet dijo...

Pues otra que se me quitaron las ganas al disfrutar de su trailer, y ya van unas cuantas, Meryl Streep incluida. Afortunadamente no he visto el de "Moneyball" y es probable que lo deguste este fin de semana.

En el caso de este Nobss, el trailer mostraba claramente la supuesta gran caracterización de Close pero una falta de hondura en la historia que me confirman tus palabras. mencionas "Mi querida señorita" que a mi me parece, con sus defectos patrios, una gran película y que lleva mucho más allá el conflicto identitario.

No obstante el cine americano es muy dado a magnificar este tema del intercambio identitario, al pasar por otro, al cambio de sexo obligado por las circunstancias. No entiendo yo mucho lo atractivo de la cuestión, la tradición china tiene un mito legendario que hasta Disney supo atrapar con "Mulan", o incluso el espionaje más reciente también recogido en "M butterfly" por Cronenberg.

Yo reconozco que es un tema que me parece muy poco atractivo, en general, "Con faldas y a lo loco" es una excepción porque es una comedia y una obra maestra.

Lo mismo ocurre con el intercambio de papeles, otro tema recurrente en el cine USA, hijos por padres, mujeres por hombres, personas por animales,...de todas esas historias mágicas de " mira no te quejes de como vives porque si fueras esto otro imaginate", la única que me parece que tiene cierta gracia es "Big" y tampoco es la bomba.

Abrazos de arriba y abajo

César Bardés dijo...

Sí, sí, incluida la Close (no la Streep), el tema se desmorona. Entre otras cosas, el tema no tiene ninguna lógica. ¿Por qué esta mujer quiere vivir como un hombre? Por una experiencia traumática. ¿Quiere volver a recuperar su vida? No, no. Quiere casarse como hombre, prosperar como hombre y vivir como un hombre. Claro, la película lo que quiere es mostrar un lesbianismo natural y un ejemplo de que, si vives como un hombre, te acabas creyendo un hombre. No pude evitar recordar "Con faldas y a lo loco" sobre todo en esa escena en la que Lemmon está con las maracas tumbado en la cama y le cuenta a Curtis que Joe Brown le ha pedido en matrimonio y él ha dicho que sí y que se van a ir a la luna de miel no sé dónde. Lo de Wilder era brillante, incisivo, ácido y terriblemente divertido. Esto es algo sin ningún sentido.
Cierto es que "Mi querida señorita" es una estupenda película española, que lleva el problema mucho más allá. Es que, no sé si voy a meter la pata, pero es que el tema da para reírse y se empeñan en hacer dramas una y otra vez. "Yentl" iba en esa dirección pero tenía una cierta lógica social (y eso que es una película que no me encanta). Como tú bien dices...demasiado evidente y poco atractivo.

dexter dijo...

Me da pena por Close. Es escandaloso que esta mujer no tenga ya al menos un Oscar en su casa. Habrá que esperar otro año que este además la competencia con Davis y Streep es feroz.
De todas formas, aún no se me han quitado las ganas.
A mí "Mi querida señorita" me parece un peliculón. Con todos sus defectos propios que debido a su contexto se tornan en virtudes. Si hasta tío Billy habló maravillas de ella cuando llegó a Hollywood y dijo que era su favorita para el Óscar. Hablando de tío Billy y del transversal de cambio de sexo, "Con faldas y a lo loco" son palabras mayores. "Tootsie" me parece resultona, "Yentl" me emociona por momentos y con el "Papa, can you hear me" se me pone la piel de pollo. Y aún destacaría una peli que no ha salido todavía como es la sobrecogedora "Boys don´t cry" con una espectacular Hilary Swank que nunca ha vuelto a estar mejor, ¿o no?

A mí me lo van a contar ustedes, señoritos.

César Bardés dijo...

Pues sí, bien visto lo de "Boys don´t cry". Hillary Swank estuvo brillante en ese papel, que parece que ese año no había nadie a quien darle el Oscar y se lo dieron a ella y su interpretación lo merecía. En cuanto a que nunca estuvo mejor...¿adivináis lo que yo contestaría a eso? Mejor no lo digo.
Abrazos con putching ball.

dexter dijo...

¿Cómo que no había nadie para darle el Óscar? Estaba por ahí la Anette Bening de "American Beauty" como dura rival. Yo es que creo en "Million Dollar Baby" el que se merienda a todos con patatas es Morgan Freeman. La chica no está mal, pero bueno, me gusta más en la anteior. Por cierto, su rival para el Óscar ese año también fue Bening por "Conociendo a Julia".

Abrazos desde el ring

Carpet dijo...

Bueno y hablando de comedias y travestidos, tendríamos que mencionar a Cary Grant en "La novia era el".
Por cierto que hablando de Grant corre por ahí una leyenda urbana de que hay un cameo secreto de Hitch vestido de mujer en "Con la muerte en los talones". (ajunto enlace con foto de hitchcockwiki : http://www.hitchcockwiki.com/wiki/North_by_Northwest_(1959)_-_Hitchcock's_cameo )


Y otro que también se travistió en clave de comedia insoportable es el casi siempre insoportable Rrobin Williams en "Sra. Doubtfire".

Abrazos con enaguas

César Bardés dijo...

Es cierto que Morgan Freeman está un peldaño por encima de los demás, pero eso no quita para ver y sentir que los demás también están muy bien. Es cierto lo de Annette Bening, pobrecilla, otra que ya lo merece de tanto ir por la alfombra roja. Yo creía, de hecho, que ese año de American Beauty se lo iban a dar pero no, me equivoqué.
Bien visto lo de Cary Grant y lo de Robin Williams. Bueno, Robin Williams hace lo que hace y ya está. Hay que reconocer que, el otro día, volví a ver "Good morning, Vietnam" por cortesía de la Sexta 3 y está fantástico.
También, hablando de travestidos, habría que mencionar la aparición fugaz travestida de un tipo tan alejado de estas lides como Gene Hackman en "Una jaula de grillos" y lo cómodo que se siente con la ropa femenina, oyes.
Abrazos con sujetador.

David Cotos dijo...

Interesante, he leído que los secundarios le van muy bien en esta película.

César Bardés dijo...

Como ya digo en el artículo, son estupendos Brendan Gleeson y Pauline Collins, veteranos y sabios. No tanto Mia Wasikowska, la Alicia de Tim Burton, que se recrea en gestos de estudiada ñoñez juvenil. En todo caso, gracias por el comentario y un cordial saludo.