martes, 3 de septiembre de 2013

AHORA ME VES...(2013), de Louis Leterrier

La magia es esa ilusión que se crea a partir de una distracción. Esa frase esconde ya de por sí un truco porque muchas veces la misma distracción es el engaño que se pretende perpetrar. La magia también es esa forma de vida que algunos escogen para hacer mentiras creíbles. Y aún hay más. Puede ser incluso que la magia sea real. Basta con hacer un truco impactante, algo que llame la atención de los miles de incautos que se acercan a observar de cerca perdiéndose la visión panorámica de las cosas. Nos lo hacen todos los días en escenarios mediáticos cientos de políticos que se creen más listos que nadie. En realidad, el objetivo no es solo entretener. Es vivir del entretenimiento.

Y así nos encontramos con magos mediocres que se creen brillantes y magos brillantes que no consiguen salir de la mediocridad. Meros artistas callejeros que se dedican a impresionar con añagazas de explicación más sencilla de lo que imaginamos. Sin embargo, hay otros que son auténticos ilusionistas que creen que la magia es la misma realidad y ahí es donde hay que tener mucho cuidado porque van a exigir más del espectador, más del ejecutor, más del culpable y más, mucho más, del que osa desafiarles con las armas de la lógica y de la razón.
Aquí asistimos a un espectáculo que tiene un ritmo endiablado en sus primeros compases aunque luego se detiene para intentar contar algo de historia. La elegancia agresiva está presente porque, al fin y al cabo, los trucos que llevan estos magos cuidadosamente elegidos son cosas que desearíamos ver realizadas. ¿A quién no le gustaría que, por el precio de un espectáculo de magia, se acabara con cinco ceros más en la cuenta corriente? Que levante el dedo el primero que diga que no, porque ése, precisamente, será el señuelo que sirva de distracción.
Uno de los secretos de las cartas boca arriba, es la paciencia. Es idear el truco, diseñarlo y ejecutarlo mucho antes de subirse a un escenario apropiado. Los años son el mejor truco posible porque nadie tiene tanta quietud como para aguardar ver lo imposible. Ahora me ves, ahora no me ves…y lo peor es que aún estoy ahí, solo que no puedes verme. Ésa es una de las claves. Lo saben bien esos agoreros arrogantes que intentan descifrar los trucos porque creen que su inteligencia es insuperable. Y también están viendo todo desde demasiado cerca porque son incapaces de darse cuenta de que el engaño no está al final del brazo, está en la mente.
Louis Leterrier dirige con buen tino una película que se convierte en un juego de muñecas rusas que siempre esconde algún as en la manga. Reúne a un reparto eficaz, que sabe moverse con pericia dentro de las sorpresas que, una y otra vez, se suceden. Mucho más encajado Jesse Eisenberg que en sus intentos anteriores, muy irónico y socarrón Woody Harrelson, muy agobiado y perdedor Mark Ruffalo, muy sereno y observador Morgan Freeman, muy elegante y bella Melanie Laurent alejada ya de los Malditos bastardos de Tarantino, muy gozoso y temible Michael Caine, muy creíble y enamorada Isla Fisher y muy impulsivo y juvenil Dave Franco…y entre tanto “muy” ya les he colado el truco. Cosas de la magia de escribir.
Cartas boca arriba, porque entrar en el mundo de la fascinación y del encantamiento es tarea para gente que está más atenta de lo habitual. Por supuesto, los fallos de la película se esconden detrás del espectáculo, pero el rato se esfuma con unas cuantas palabras embrujadas. Basta con acercarse hasta el cine y dejar que el engaño se haga protagonista. Verán cómo no todo es tan fácil, ni tan explicable. Porque el enemigo diario se llama lógica. Es esa dama un tanto aguafiestas que se empeña en dar explicaciones cuando nadie se las ha pedido. 

7 comentarios:

dexterzgz dijo...

Bueno, no he visto esta peli. Había oído críticas muy malas y me ha sorprendido que no la pones tan mal. De todas formas yo pasaba por aquí y solamente te quería dar la bienvenida a este nuevo curso en el que espero que la magia del cine nos vuelva a unir.

Ahora ya te veo y soy feliz.

Abrazos mágicos

César Bardés dijo...

Está muy entretenida, con un afán de ofrecer unos cuantos trucos de magia bastante curiosos incluidos en la propia película. Ya no digo más que se me ve el plumero. Evidentemente, quien la ha puesto mal se ha refugiado en esa vieja máxima que dice que el tema de la magia en el cine no funciona demasiado porque el mismo cine es magia y no tiene demasiado mérito hacer unos cuantos trucos que, en sí, son fáciles de trucar.
En todo caso, bien hallado Dex. Espero que sigamos hablando de cine mucho tiempo. De momento el que suscribe está enfrascado en la corrección del nuevo libro, ya estoy acabando y...¡oh, sorpresa! en la escritura de un guión que hay posibilidades que se lleve a la televisión. Iré informando a su debido tiempo.
Yo también soy feliz de verte, amigo.
Abrazos sin truco.

CARPET_WALLY dijo...

Bienvenido Wolf y agradecido por tu vuelta. Que el amigo Dex me ha tenido a pan y agua cinematográficamente hablando y sólo quería comentar cosas de bicicletas verdes o algo así. Sigo algo estresado como al principio del verano, pero no me podía reservar a saludar tu reentré.
Yo si he visto la peli, es cierto que es una película muy entretenida, muy divertida y muy fácil de ver. De esas que te gustan mientras las estás viendo....pero que deja muy poquito poso cuando acaba.
Yo fui a verla con 4 amigos, con gustos muy diferentes, y a todos nos pasó algo parecido, empezaron a salir los títulos de crédito y todos nos mirábamos diciendo: "ha estado bien"; sin embargo nada más salir de la sala empezábamos a encontrarle peros...que tiene unos cuantos.
No contaré el más evidente, el argumental, porque sería bastante más que un spoiler, pero he de decir que en mi caso es una pena que la sorpresa final la viera venir desde hacía rato. Yo no creo que la magia dé mal en el cine, si se hace bien. “El truco final” no es una gran peli, pero se ve con interés y lo mismo pasa con “El ilusionista” en este caso algo más debido al buen trabajo sobre todo de Giamatti y también aunque me cueste decirlo por el de Norton. Por no hablar de “El gran Houdini” de Tony Curtis más cerca del biopic que de una peli de magia propiamente dicha.
Aquí hay mucho espectáculo, muy a lo grande y mucho show, pero está bien construida y se pasa muy bien.
Es cierto que el amigo Jesse está algo más entonado de lo acostumbrado y aunque Woody haga el mismo papel de siempre una y otra vez, engrana bien en la historia. Me gustaron mucho Ruffalo (una vez más) y Melanie (elegante y atractiva). Lo de Freeman y Caine es otra cosa, pasan por ahí y te embelesan. Una mirada, una sonrisa socarrona, un gesto airado y ya te has creído el personaje (sea lo que sea lo que cuenten), si eso no es magia que venga Tamarit y lo diga.

En todo caso, no es mala elección para pasar el rato y bastante mejor que otros Blockbusters veraniegos que tal vez también comentemos.

Abracabrazos.

César Bardés dijo...

Ah, sí, por supuesto. No es una película para recordar. Yo apunto el tema de los fallos en el artículo porque, en cuanto tiras de la lógica, la cosa se viene bastante abajo. Leterrier juega mucho con el ritmo...imprime un ritmo rápido para que el espectador no tenga tiempo para plantearse si aquello es posible o no. La trampa es muy clara, en el fondo, otro truco de magia.
En cuanto a la magia del cine, no te olvides al gran Fantastini que hace Woody Allen en "Scoop" y recuerda aquella serie que a mí, por lo menos, me encantaba de niño y que se llamaba "El mago", con Bill Bixby en el papel protagonista.
El problema de la magia en el cine es que no te la crees. Es decir, si alguien, un mago o un ilusionista, hace un truco de magia en una película...¿crees que el truco es real o que es el tan socorrido recurso de unos efectos especiales más o menos bien hechos? No se puede trasladar la magia de "la magia" a un medio que, ya de por sí, es mágico y, además, tramposo.
Yo creo que "Ahora me ves" podríamos perfectamente encajarla en esa terna en la que metes "El ilusionista" o "El truco final"...tampoco me dejaron a mí poso alguno y las cosas en esas películas, algunas de ellas al menos, suceden porque sí o por qué no, lo que viene a ser lo mismo.
Desde luego, de ahí a dejar poso, tiene un buen trecho que recorrer, lo mismo que las que nombras. Y lo de Caine en este tipo de películas empieza a ser una costumbre.
Estoy de acuerdo, para pasar el rato, un rato entretenido y ya está.
Lo que, de ninguna manera, es pasar el rato, es volver a encontraros. Siempre es un placer y me hacéis sonreír cuando veo que habéis dejado algo que, como siempre, lo mejor que hace es enriquecer lo que yo haya podido escribir.
Abrazos con conejo (mal pensados).

Por cierto...una de las mejores películas de magia que he visto es el corto de la Píxar..."Presto" se llama. Una auténtica maravilla.

dexterzgz dijo...

Querido Carpet Wally

"La bicicleta verde" es una película bien entretenida y tiene hasta ritmo. Es muy "europea". No es Kiarostami ni Panahi que te clavan planos de cinco minutos (y lo que yo he disfrutado con algunos). Solo por venir de donde viene y estar contada por quién está contada, la peli ya merece todo el interés.

Ya te argumenté porque en verano iba a ver este tipo de películas. En verano voy muy poco al cine y aprovecho para ver pelis que me huelo van a estar muy poco en cartel (sorprendentemente "La bicicleta" aguanta en mi ciudad). Brad Pitt y Matt Damon, incluso Jesse, Morgan y cia aguardan mi regreso en cartel.

Abrazos gafapastas

CARPET_WALLY dijo...

¿Y quien ha dicho que "La BH verde" fuese lenta?. Un amigo mio era una bala dando pedales.

Bromas aparte, tus dificultades para ver ese "otro cine" fuera de tiempo son las mismas que las mías para verlo en estreno, en los Multicines de turno no tienen cabida esas "europeidades". Y si, Madrid es muy grande y hay de todo, pero coger el coche en verano da mucha pereza.

Que bueno el gran Fantasini, cierto. También Antonhy Hopkins fue mago/ventrilocuo en "Magic" de Attemborough. Y eso si hablamos de prestidigitación porque si no deberíamos incluir a Harry Potter, a Gandalf o incluso a Merlín.

Teminar de corregir un libro, escribir un guión,...pura magia, amigo.

Saco abrazos de la chistera.

César Bardés dijo...

Ah, yo respeto mucho eso de ir a ver películas un poco más "off" que difícilmente vas a poder ver en otro sitio salvo algún pase aislado de una filmoteca. No es menos cierto lo que dice Carpet en cuanto a las peculiaridades de Madrid en donde esas películas se exhiben en circuitos comerciales muy minoritarios y, según nos vamos haciendo mayores, cuesta más desplazarse y, si lo haces en coche, hay que pagar unos cuantos euros más en el parking. Conseguir llegar a ver algo de eso es también pura magia, no escribir un libro que servirá para algún baño desprovisto o un guión que es muy posible que se quede en el cubo de las ideas pendientes.
Abrazos con polvos mágicos (mal pensados)