jueves, 13 de julio de 2017

DÍA DE PATRIOTAS (2017), de Peter Berg

Políticos a los que ni habría que mirar a la cara adoptan posturas comprensivas y tolerantes con el terrorismo amparándose en que, al fin y al cabo, siempre tiene una cierta justificación. Países que se convierten en paraísos del refugio terrorista porque esos chicos solo son personas que han optado por una solución no demasiado acertada. Vergüenzas que, con el relativismo, van tomando forma de verdad olvidando por completo que el terrorismo, sea cual sea, venga de donde venga, nunca está justificado. Y el que no lo ve, sencillamente, es un desalmado.
Tampoco tiene mucho sentido llamar a nadie desalmado cuando esos mismos elementos no creen en la existencia del alma. Son esos que, viendo la televisión informando sobre cualquier ataque terrorista, se quedan en el hecho en sí sin pensar que detrás hay víctimas mortales, con miembros cercenados, vidas que nunca volverán a ser las mismas, niños que yacen con su cuerpo inerte sin homenaje ni más lágrimas que las de su familia. Y aún así siguen diciendo que no, que el terrorismo no es tan malo, que los países occidentales somos los auténticos malvados y que les hemos empujado a ello. Ellos tienen una disculpa. Y así, con la gente que cree en lo que dicen, los terroristas empiezan a ganar.
Tal vez porque es cierto que el amor es la única respuesta ante la barbarie. Que si nos mostráramos indivisibles y unidos ante ellos, el desánimo se haría fuerte porque verían que no consiguen nada. Que si pusiéramos en marcha nuestro instinto solidario y tratáramos de ayudar con cariño y comprensión hacia las víctimas, sean cuales sean, tendrían todas las batallas perdidas. Pero el mensaje no llega. Las bombas explotan. Pies arrancados, piernas totalmente abiertas en canal, sangre manchando las calles, dedos, ojos, caras destrozadas…pero ellos se lo han buscado. Matar está justificado ¿no es así?

El 15 de abril de 2013, un atentado mató a tres personas en plena celebración de la Maratón de Boston y dejó tras de sí a cientos de heridos. La respuesta de las autoridades fue inmediata para detener a los malnacidos que perpetraron ese asesinato. La gente lo merece. Se pagan impuestos, se trabaja, se intenta mejorar cada día para que alguien se preocupe en el caso de que ocupen estas cosas. Y esta película habla de ello. Y lo hace con fuerza, con interés, en un relato apasionante muy cercano al docudrama, con una excelente dirección de Peter Berg, un buen trabajo de Mark Whalberg y un maravilloso apoyo secundario por parte de Kevin Bacon, John Goodman, J.K. Simmons y Michelle Monaghan, a pesar de la brevedad de sus apariciones. La trama es absorbente y real. Se llora. Se siente. Se pelea. Se pierde. Y también se gana. Alejado de panfletos patrióticos, la película apela al amor entre todos los que forman parte de una comunidad. Solo así se podrá derrotar a los que solo creen que ellos son los que sufren y que los demás merecemos una bomba en nuestra normalidad. Es una película de acción, de emoción y de amor profundo. Porque solo ese tipo de amor es el que es capaz de hacer que los afectados comiencen de nuevo, con empuje, con ánimo, con la certeza de que la razón es de las víctimas y no de sus verdugos. Y merece mucho la pena darse cuenta de todos los que trabajan para que así sea. Lo demás, es la falacia, el aprovechamiento y la insidia. Lo demás, simplemente, es mentira.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No he ido a verla aun pero me interesa mucho precisamente por lo q cuentas de q huye del patrioterismo como mi prejuicio pensaba.

No se si en España seriamos capaces de hacer una pelicula asi sobre el 11M. Sin duda las victimas lo merecerian.

Anrazos unidos.


Carpet

dexter zgz dijo...

¿"un buen trabajo de Mark Whalberg"? ¿En serio? A ver si este va a ser otro de los de la madurez os sienta tan bien.

Hablábamos el otro día a propósito de Vigalondo de lo malo de las promociones. Desde luego el título de la peli no es muy afortunado (quizá el concepto patriotismo aplicado a película norteamericana viene ya viciado).De hecho, ayer propuse a las gentes con las que suelo ir al cine ir a verla y me miraron con cara rara.

Abrazos sprintando

César Bardés dijo...

Te aclaro que "Día de patriotas" se llama así porque la Maratón de Boston se celebra en la festividad del "Día de patriotas" en los Estados Unidos, el 15 de abril. En cualquier caso, es una excelente película, con mucho ritmo, muy bien llevada que se centra en las víctimas mucho antes que en el consabido patrioterismo americano. Y muy buenas las interpretaciones especialmente de Kevin Bacon y John Goodman. Toda una sorpresa en el panorama un poco triste que siempre se presenta en vacaciones.
Abrazos corriendo.

César Bardés dijo...

Lo del título ya lo he explicado. En cuanto al trabajo de Mark Whalberg ya digo, es bueno y punto. Nada del otro jueves. Palidece mucho al lado de Bacon y Goodman y, sobre todo, hay que decir que puede ser el protagonista pero no es así como el protagonista absoluto, lo cual ayuda bastante. Yo lo solté en mi última reunión con la pandilla de Miguel Rellán y también me miraron con cara rara hasta que expliqué todo esto. Es lo que tienen los prejuicios (muy reforzados por el hecho de que Whalberg sea el protagonista, claro).
Abrazos de rodillas.

Anónimo dijo...

Animado por tu post fui a verla anoche y coincido en q es mucho mejor peli de lo q parecia en un principio.

No es patriotera pero si q es cierto q los yankis tienden a dar un sentido épico a cosas q se salen de lo habitual pero tampoco son el colmo del heroismo, ni de la solidaridad, ni de comportamientos muy diferentes a las del resto del mundo.

Hablaba sin verla de una posible peli sobre el 11M de Madrid cuyas historias y dramas harian palidecer a todo el atentado de Boston. Sin embargo tal pelicula seria imposible. Los españoles no aceptariamos q apareciese algun personaje haciendo las cosas mal, se criticaria como una version sesgada de la historia. En Boston de hicieron mal muchas cosas y se cuentan y se admiten como errores q pueden suceder y nadie ontenta aprovecharlo en el suyo beneficio poplitico.

Abrazos con dolor de rodilla

César Bardés dijo...

Y hacen muy bien de dar un sentido épico a cosas que se salen de lo habitual. Especialmente emocionante es ese final (quizá algo alargado de más) con el tipo que pierde la pierna completando la Maratón...¿te imaginas una película contando la historia de Miguel Ángel Blanco, como bien dices, con sus errores y aciertos y terminando con un cartel que dijera algo así como...
"El asesinato de Miguel Ángel Blanco sirvió para unir a toda la sociedad española contra la barbarie del terrorismo. Se sucedieron las manifestaciones de repulsa llegando a reunir a más de un millón y medio de personas en un solo grito...(Fundido en negro, sale otro cartel). Aquello significó el principio del fin de la banda terrorista ETA"
Ni de coña. No hay huevos. Ni ganas. Ni ideología humanista que valga. Y lo mismo con el 11-M con un cartel que dijera algo parecido a:
"A pesar de las doscientas víctimas de aquellos atentados y de que se sucedieron las manifestaciones de repulsa en todas las ciudades españolas...no hubo ni un solo acto de represalia contra la comunidad musulmana haciendo que la democracia triunfase sobre la barbarie"
Ni de coña. No hay huevos. Ni ganas. Ni ideología humanista que valga. Y creo que las víctimas, sean cuales fueren, lo merecen.
En cualquier caso, "Día de patriotas" es una película para admirar. Con unas excelentes escenas de acción (el tiroteo en el que toma parte Simmons es francamente bueno), muy buenos momentos interpretativos y mucho sentido al rodear a Whalberg de esos actores tan seguros.
Abrazos con cámara.